Victoria amarga para Orban en las europeas en Hungria con ITB BARQUISIMETO 17/06/2024

Viktor Orbán sigue siendo quien gana las elecciones en Hungría, aunque por primera vez en los últimos 14 años, tiene un serio contrincante. El primer ministro nacionalpopulista húngaro, el socio más problemático de la UE, suma una nueva victoria electoral en su largo historial, con un 44,6% de los votos en los comicios al Parlamento Europeo, pero es un éxito amargo. Péter Magyar, un disidente de su partido desconocido hasta febrero, irrumpe con un excelente resultado, un 29,6%, mientras Fidesz obtiene el peor de su historia en unas europeas, con el escrutinio casi al 100%.

De los 21 escaños húngaros en la Eurocámara, Fidesz logra 11, dos menos que los que obtuvo en 2019 junto a los democristianos, su socio minoritario. Más allá de la pérdida de escaños, le debe preocupar la caída en porcentaje de votos: obtiene ocho puntos menos que en 2019, cuando tuvo el 52,6%. La única vez que sacó menos del 50% de los votos fue cuando estaba en la oposición en 2004, con el 47%.

Tisza, el partido con el que se ha presentado Magyar, irrumpe con siete eurodiputados y se coloca segundo. El resto de la oposición queda prácticamente fagocitada por el recién llegado. Quedan solo dos eurodiputados y un 8,1% de votos para la coalición de socialdemócratas y verdes (MSZP, DK y Párbeszéd- ZÖLDEK) y un eurodiputado, y 6,7% para la extrema derecha de Nuestra Patria. La participación ha sido récord, con un 59,3%, 16 puntos más que en 2019, cuando fue del 43%.

“Hemos celebrado dos elecciones y las hemos ganado las dos”, dijo el dirigente ante sus seguidores tras conocer los resultados parciales de las europeas y las municipales, que también fueron el domingo. El mensaje de los húngaros a la UE, según el primer ministro, es claro: “Stop migración, stop género, stop guerra, stop Soros, stop Bruselas”.

La campaña de Orbán, para la que el dirigente ha empleado todo el poder de su maquinaria de propaganda, se ha centrado en buena medida en la guerra en Ucrania. “Estamos a centímetros de distancia de la guerra”, ha dicho repetidamente en un tour de entrevistas poco habitual en él —que denotaba nerviosismo en su formación—, en el que ha cargado contra la implicación de Occidente. “Debemos elegir para el Parlamento Europeo a representantes orientados a la paz”, ha insistido. El dirigente más cercano a Vladímir Putin de la UE lleva desde el inicio de la invasión de Ucrania apostando por una supuesta paz que desde Occidente se lee como una capitulación del país invadido.

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Orbán es, junto con la francesa Marine Le Pen, uno de los grandes impulsores de la idea de una gran alianza de extrema derecha en el Parlamento Europeo. Los diputados de Fidesz de la legislatura que acaba de terminar se vieron forzados a abandonar el grupo del Partido Popular Europeo (PPE, en sus siglas en inglés) en 2021. Si las divisiones internas impiden la gran coalición ultra, el dirigente húngaro ha mostrado interés en el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde están formaciones como Vox, los polacos de Ley y Justicia (PiS) o Hermano de Italia, de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Algunos miembros de ese grupo han mostrado, sin embargo, su rechazo al partido de Orbán. El primer ministro, que se presentaba como una especie de faro en la ultraderecha para “tomar Bruselas y cambiar la UE desde dentro” ha perdido parte de su fuerza este domingo.

La gesta de Péter Magyar le coloca como un serio competidor para el primer ministro. El político emergió de la nada en febrero, cuando un escándalo por el indulto de la entonces presidenta húngara, Katalin Novák, al encubridor de un pederasta, empezó a sacudir al Gobierno húngaro. Orbán se vio ante una de las crisis más peligrosas de sus cuatro mandatos consecutivos. Novák dimitió para contener el daño, y con ella la exministra de Justicia, Judit Varga. Magyar, exmarido de esta —al que ella acusó después de violencia machista— salió enfurecido a ventilar las vergüenzas del régimen, incluyendo personas muy cercanas al primer ministro, y a denunciar la corrupción. Aquel hombre que pertenecía a las élites de Fidesz, decidió presentarse a las europeas con un partido llamado Tisza. Apenas cuatro meses después, con infinitos kilómetros recorridos por Hungría y varias manifestaciones masivas contra Orbán —la última este mismo sábado en Budapest—, ha quedado segundo, pero a costa de pulverizar a la oposición. Dos partidos, el liberal Momentum y el satírico Perro de dos colas se quedan sin representación.

El programa de Magyar está poco claro, más allá de combatir la corrupción, por la que el país todavía tiene 21.000 millones de euros de fondos europeos congelados por el deterioro del Estado de derecho. Magyar es más europeísta y quiere que el país se una a la Fiscalía europea, pero lo que ha seducido a los húngaros es sobre todo su figura como libertador, casi mesiánico, contra la captura del Estado de Fidesz. Aunque el resultado de este domingo le sitúa como principal rival de Orbán, las próximas elecciones parlamentarias no son hasta 2026.

Fico queda segundo en Eslovaquia

En Eslovaquia, el intento de asesinato del primer ministro, el populista Robert Fico, el pasado 15 de mayo, no se ha traducido en una victoria de su partido, Smer, que ha quedado en segundo puesto, con cinco eurodiputados y un 24,8% de votos. El vencedor ha sido el líder de la oposición, Eslovaquia Progresista, que dobla su resultado de 2019, con seis escaños de los 15 que tiene el país, y 27,8% de apoyos. La extrema derecha de Republika queda en tercer lugar, con dos escaños y 12,5%. Analistas eslovacos creen que el partido del primer ministro ha perdido votantes a favor de esta formación.

Las elecciones, en las que se vota en clave distinta que en política nacional, se han celebrado en un clima de máxima polarización tras el intento de magnicidio, del que Fico y su partido culpan a la oposición y a los medios independientes. Como Orbán, el prorruso Fico —suspendido del grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D)— se opone al apoyo de Occidente a Ucrania con un discurso camuflado de pacifismo. La participación este sábado, cuando se votó en el país, fue de récord, con un 34,4% (en 2019 fue de 22,74%).

En República Checa, el ex primer ministro Andrej Babis, conocido como el Trump checo, gana los comicios con siete de los 21 escaños en liza y el 26,1% de los votos. Es un buen resultado para el empresario populista, cercano a Orbán, que no logró la presidencia del país en las elecciones de 2023. La coalición SPOLU, en la que participa el Partido Democrático Cívico (ODS), la formación del primer ministro, Petr Fiala ―que se integra en ERC en la Eurocámara—, obtiene seis eurodiputados y el 22,27% en las elecciones, que en Chequia se celebraron el viernes y el sábado.

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