Javier Milei anunció este martes una devaluación oficial del peso del 50% y encendió la motosierra. Los recortes del gasto público afectarán a numerosos sectores, entre ellos a la obra pública, que queda totalmente paralizada, a los subsidios a la energía y al transporte y a las transferencias de fondos federales hacia las provincias. El presidente ultra del país sudamericano quiere recortar unos 20.000 millones de dólares de gasto público, equivalente al 5% del PIB, y lo hará lo más rápido posible. “No hay plata”, volvió a repetir como argumento el ministro de Economía, Luis Caputo, al anunciar las primeras medidas económicas del nuevo Gobierno en un mensaje grabado.

El tipo de cambio oficial pasó de 400 pesos por dólar a 800, una devaluación súbita del 50%. El valor pone fin a la ficción del valor que sostuvo el Gobierno de Alberto Fernández a través de múltiples restricciones cambiarias pero no elimina la brecha con las cotizaciones alternativas que coexisten en Argentina, que superan los mil pesos por dólar. El jueves se verá la reacción de esos tipos de cambio que se mueven sin control del Estado.

Sin ancla de precios

Liberar de un día para otro una economía que lleva años de controles de precios y cepo cambiario sin un plan paralelo que contenga la subida de los precios puede ser un remedio muy peligroso. El plan no tiene ningún punto que busque contener la escalada de precios y estos vuelan libres desde hace días. En una carnicería del acomodado barrio porteño de Palermo, los empleados modificaron dos veces el precio el lunes y volvieron a subirlo otra vez este martes, del 25%. En pequeños supermercados de barrio y verdulerías también se han registrado fuertes aumentos. La escalada se aceleró a partir del lunes.

Otros sectores, en cambio, quedaron semiparalizados a la espera de conocer el valor del tipo de cambio oficial. Es el caso del de la construcción, donde los proveedores hace más de una semana que ponen excusas a los clientes para evitar venderles materiales antes de conocer el nuevo valor del dólar oficial. “Pedí un presupuesto para un techo de zinc y a los tres días me dijo que si lo quería el precio era el doble porque los proveedores mayoristas no estaban vendiendo a la espera de tener precio”, cuenta un arquitecto que no quiere ser identificado. “Algunos tienen que vender sí o sí, pero los que pueden aguantan”, agrega.

Arranque desorganizado

Las medidas económicas iban a anunciarse el lunes, pero se pospusieron al martes. El mensaje se grabó a media tarde y estaba previsto que se retransmitiese a las cinco. El Gobierno envió un enlace con la web de la retransmisión, pero a pocos minutos de la hora anunciada, ese enlace dejó de funcionar. La grabación fue finalmente emitida con dos horas de retraso.

Durante los primeros diez minutos, Caputo dio una clase de economía liberal. Atribuyó todos los males de Argentina a su “adicción al déficit fiscal”, es decir, a gastar más de lo que ingresa y repitió la amenaza hecha por Milei en su discurso inaugural: si no hay un recorte de gasto público drástico puede haber una hiperinflación del 15.000 en caso de no hacer un ajuste fiscal drástico. “Imaginemos que la leche pase de valer 400 pesos a 60.000 pesos en un año. Nuestra misión es evitar esta catástrofe”, dijo el ministro en la larga introducción.

A continuación, anunció una batería de diez medidas. Además de la devaluación, la que tendrá un mayor impacto en el bolsillo de los argentinos será la reducción de los subsidios al transporte público, la luz, el gas y el agua. El poder adquisitivo de muchas familias ha caído en picado desde 2018 y afrontar ese nuevo gasto no será nada fácil. También van a estar en apuros muchas provincias si dejan de recibir fondos nacionales, otra de las medidas anunciadas.

La motosierra de Milei se dirigirá hacia el Estado. Caputo avanzó que no se renovarán los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia. Este lunes ya se anunció que se haría una revisión exhaustiva de contratos de los trabajadores de la Administración nacional. El empleo público supone alrededor del 18% del empleo total de Argentina, aunque durante la pandemia de covid-19 ascendió al 20%, según datos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Se trata de un porcentaje muy superior al de otros países de la región como Chile (12%) o México (13%). En Argentina, las tres administraciones —nacional, provincial y municipal— suman casi 3,5 millones de trabajadores.

Por otro lado, se anunció la suspensión de la publicidad gubernamental por el plazo de un año. “No hay plata para gastos que no sean absolutamente necesarios”, remarcó Caputo. Según sus datos, en este 2023 esa publicidad superó los 30.000 millones de pesos (más de 75 millones de dólares en la cotización oficial hasta ayer).

Como ya se había anticipado, se paraliza además la obra pública: el Estado no licitará nuevos proyectos. El objetivo es que a partir de ahora sea el sector privado y no el público el que esté a cargo de la construcción, en un sistema de concesiones similar al chileno.

Reacción del FMI

Las idas y vueltas con la comunicación aumentan las dudas sobre un Gobierno inexperto que da sus primeros pasos con mal pie. La confianza de los mercados se pondrá a prueba mañana, cuando abra el mercado de cambios después de dos días de festivo cambiario encubierto. Los conocidos como dólares financieros se cambiaron este martes a casi 1.050 pesos por dólar, mientras que en las calles de Buenos Aires se cambiaba este martes a 1.075. Si la brecha entre la cotización oficial y las paralelas vuelve a crecer y los precios se desbocan todavía más, el valor dejará de ser atractivo para el sector productivo.

Sin embargo, las medidas ya han recibido un importante aval, el del Fondo Monetario Internacional (FMI). “El personal técnico del FMI respalda las medidas anunciadas hoy por el nuevo Ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo”, señaló el organismo en un comunicado. “Estas fuertes acciones iniciales apuntan a mejorar significativamente las finanzas públicas de una manera que proteja a los más vulnerables de la sociedad y a fortalecer el régimen cambiario. Su aplicación decidida contribuirá a estabilizar la economía y a sentar las bases de un crecimiento más sostenible y liderado por el sector privado”, indicó el FMI.

El Gobierno de Milei presenta estas medidas como la única alternativa para reconstruir un país empobrecido, pero el ajuste que se avecina empeorará aún más la situación: la economía, estancada desde hace tres meses, se derrumbará en 2024. Habrá más inflación (hoy es del 142% interanual), más hambre (9,3% de indigencia) y más pobreza (40,1%). El presidente augura que será un sacrificio temporal, como máximo de dos años.

Consciente del temporal que se avecina, el Ejecutivo prometió mantener las ayudas vigentes a la población más necesitada y aumentar las partidas presupuestarias a dos de los programas que reciben más familias: la Asignación Universal por Hijo, cuyo monto se duplicará, y los fondos de la tarjeta Alimentar, que serán un 50% más.

Diálogo con China

Las medidas pretenden estabilizar la economía y ayudar al Gobierno a sortear los primeros meses, en los que carece de fondos frescos. La escasez de divisas será extrema hasta que el campo comience la cosecha, a finales de marzo, y comiencen a entrar los dólares de las exportaciones de este sector, el más importante de Argentina. A diferencia de la anterior campaña, muy golpeada por la peor sequía de los últimos 60 años, las lluvias caídas en los últimos meses garantizan que entrarán al país unos 25.000 millones de dólares más que en la anterior campaña.

Acuciado por la necesidad de dólares, la idea de Milei de “no tener vínculos con países comunistas” se ha esfumado tan rápido como otras de sus promesas de campaña. El presidente ha tardado sólo 24 horas en intentar recomponer la relación con China, uno de los prestamistas de Argentina en los últimos años. El lunes recibió en la Casa Rosada a una delegación del gigante asiático, en la que hizo lo posible por limar asperezas, y un día después envió una carta al presidente chino, Xi Jinping, para solicitarle la renovación del intercambio de monedas con China y conseguir así el equivalente en yuanes a 5.000 millones de dólares.

Argentina necesita divisas con urgencia para afrontar los próximos vencimientos de la deuda de 44.000 millones de dólares contraída con el Fondo Monetario Internacional en 2018, bajo la presidencia de Mauricio Macri. Con las reservas del banco central en números rojos, el swap de monedas con China fue clave en este 2023 para cumplir con el cronograma de pagos renegociado con el FMI en 2021.

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