Kate Winslet sobre la horrible fama despues de ‘Titanic Mi ITB BARQUISIMETO 16/04/2024

Era el final de 1997, ya diciembre, cuando se estrenaba Titanic. Unos jóvenes actores, muy lejos de ser estrellas, paseaban emocionados por las alfombras rojas presentándola. Eran la británica Kate Winslet y el estadounidense Leonardo DiCaprio, que se convertirían, más allá del hundido barco, en el alma de una película gigantesca que ha recaudado más de 2.200 millones de dólares y se ha convertido en un icono de la cultura popular. La cinta de James Cameron fue un hito desde su estreno, y lanzó al estrellato a los dos jóvenes. Ella tenía 22 años, él 23. Se convirtieron en figuras de pósters que forraban las habitaciones y carpetas de los adolescentes de todo el mundo. Y eso no fue fácil de digerir. De hecho, “fue horrible”, como ha desvelado ahora Winslet en una nueva entrevista.

La actriz, de 48 años, ha crecido profesionalmente y ha sabido diversificar su carrera desde entonces, pero salir del papel de Rose DeWitt Bukater, la caprichosa niña rica venida a menos que se enamoraba del artista sin hogar Jack Dawson a bordo del lujoso trasatlántico, no fue fácil. En una charla con la revista de moda Porter, Winslet observa que su hija mayor, Mia Threapleton (fruto de su relación con el director de cine británico Jim Threapleton) ya tiene 23 años, más que ella cuando rodó la película que la lanzó a la fama; de hecho, cumplió los 21 en pleno rodaje. “Ahora es diferente. Mia es muy dueña de sí misma. Las mujeres jóvenes de hoy en día saben cómo usar su voz”. Ella, en cambio, no lo tuvo tan fácil a finales de los noventa. “Sentí que debía ser de una determinada manera, o ser una cierta cosa, y como la intrusión por parte de la prensa era tan poderosa entonces, mi vida era bastante desagradable”, reconoce.

“Los periodistas siempre me decían: ‘Después de Titanic, podrías haber hecho cualquier cosa y has elegido hacer estas, pequeñitas…’. Y yo era como: ‘Joder, puedes apostar a que sí porque, adivina, hacerse famosa fue horrible’. Estaba agradecida, por supuesto. Fue cuando tenía veintipocos años, y pude conseguir un apartamento. Pero no quería ser perseguida cuando estaba, literalmente, dándole de comer a los patos”, reconoce. En una entrevista en un pódcast hace unos años, recordaba cómo había sido ese acoso mediático y sentirse “intimidada”. “Entré en modo de autodefensa de manera inmediata porque, día y noche, todos los días, fui objeto de un escrutinio personal y físico enorme. Me criticaron bastante, la prensa británica en realidad fue bastante cruel conmigo”, explicaba entonces, a principios de 2021. También afirmaba que se vio demasiado joven e inexperta como para poder lidiar con ese nivel de fama, pero también como para aceptar trabajos de calado en Hollywood: “Todavía estaba aprendiendo a actuar y sentía que no estaba preparada”.

Ahora, Winslet acumula 70 proyectos en su cartera como actriz, pero en 1997 apenas había hecho una decena, aunque nada desdeñables: desde Criaturas celestiales, de Peter Jackson, a Sentido y sensibilidad junto a Emma Thompson hasta ser la Ofelia del Hamlet de Kenneth Branagh. Pero nada comparable con la inmensa fama que alcanzó de la mano de la Titanic de James Cameron. Según ha contado, fue tras su matrimonio con Threapleton y al tener a su hija Mia, en 2000, y centrarse en su cuidado, cuando esa persecución empezó a cesar y la observación mediática pareció ser más llevadera.

“¡Es una palabra ridícula!”, responde al ser preguntada por la fama hoy en día. “La llevo de manera muy ligera. No es una carga, ya no. Titanic sigue aportándole alegría a la gente. La única vez que digo: ‘Ay, Dios, escóndete’ es si estamos a bordo de un barco”. De hecho, afirma que no se arrepiente de ningún paso en su carrera, ni tampoco envidia nada, no hay ningún papel que deseara haber hecho. “Me he sentido emocionada por la persona que lo ha hecho: ‘¡Sí, lo has logrado!’ No hay arrepentimientos. Ninguno. No pienso de esa manera”, reflexiona.

Winslet —que en marzo estrenará El régimen (HBO), en la que interpreta a una dictatorial mandataria política— también ha hablado con Porter acerca de su estrecha relación con Leonardo DiCaprio, con quien mantiene una larga amistad. Ella, que no tiene redes sociales (como tampoco sus hijos mayores) no conocía ese habitual meme en el que se ve a DiCaprio mirándola arrobado, en una o varias entregas de premios y que dice: “Ten a alguien que te mire como Leo a Kate”. No, no lo había visto nunca y se parte de risa al ser cuestionada por ello. “Es porque sabe que yo puedo ver a través de todo esto”, afirma. “Creo que cuando experimentas algo tan sísmico, siendo tan joven… La verdad es que pasamos por todo eso los dos juntos”, reconoce.

Y, como ha contado en otras ocasiones, “todo eso” no fue poco. “Si parezco asustada, helada y agotada en la película durante las escenas de hundimiento es porque realmente estaba asustada, helada y agotada. Después de tres meses, me sentía físicamente hinchada, magullada y sola sin mi familia. Tuve que seguir pensando para mis adentros: ‘Tú querías esto, ahora solo sigue adelante”, contó en Los Angeles Times poco después del rodaje, y luego pasó años sin volver a hablar de ello. La ganadora del Oscar por El lector ha reconocido que grabar Titanic fue una experiencia traumática, y llegó a afirmar: “Tendrían que pagarme mucho dinero para volver a trabajar con Jim”, en referencia a James Cameron. Tardó 25 años en volver a hacerlo.



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